Es una forma de masaje que consiste en maniobras y movimientos suaves, lentos y repetitivos que favorecen el funcionamiento del sistema linfático.

Dos tercios de nuestro cuerpo es agua. Existe por tanto mucha movilización de líquido en nuestro organismo. Dependiendo de la cantidad de líquido que se aloje en los tejidos habrá una mejor o peor nutrición de nuestras células y por consiguiente un estado de salud óptimo.

El sistema linfático participa en la regulación de este equilibrio, además de ayudar al proceso de eliminación metabólica, intervenir en la respuesta inmunológica y ser fuente de purificación y limpieza.

A través del drenaje linfático, podremos tratar dolencias como:

  • Inflamaciones o edemas: linfedemas, lipedemas, sinusitis, hematomas, cicatrices, después de operaciones, edemas por el embarazo.
  • Estrés, ansiedad.
  • Migrañas, dolores de cabeza.
  • Varices venosas.
  • Estreñimientos.
  • Dolores menstruales.
  • Después de tratamientos del cáncer (por extirpación de ganglios)
  • Tratamientos post-operatorios (prótesis mamarias, liposucciones, …)

También está indicada en dolores de los miembros musculares, lesiones deportivas (esguinces…) y en dolores crónicos tipo artrósicos.